Un día con Teresa

¿En qué consiste un día para una deportista de élite? Hemos ido hasta Sierra Nevada para responder a esta pregunta. Durante 21 días recluida en uno de los centros de alto rendimiento más reconocidos del mundo, Teresa Perales se ha enfrentado a uno de los retos más duros por partida doble: estar aislada de su familia y someter a su cuerpo a un sobresfuerzo para dar lo mejor de sí en Río y en los Campeonatos de Europa.

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La primavera no llega igual en todos los puntos geográficos y poco tardamos en descubrirlo a 2.320 metros de altura, en el municipio de Monachil. No obstante, los deportistas aprovechan más que nunca los días de sol para salir a la pista de atletismo y allí nos espera Teresa, montada en su Quickie, nombre de la bicicleta adaptada que utiliza en parte de su entrenamiento. La nadadora entrena en solitario, pero no es la única: otros deportistas saltan vallas, realizan springs y regatean obstáculos para ganar agilidad. Mientras, Perales comienza a dar vueltas a la pista, con ritmo constante y la sonrisa que la caracteriza; con un promedio de 10 o 20 kilómetros al día.

La jornada de Teresa ha comenzado mucho antes. Nos cuenta que suele levantarse a las 7 de la mañana y “realizar ejercicios de calentamiento en la habitación”. Sobre las 8, baja al gimnasio y de ahí directa a la piscina, hasta alrededor de las 11. A la 1 de la tarde, puntual como un reloj, nos dirigimos al comedor para almorzar con ella. Inevitablemente, surge una pregunta: ¿Qué debe comer una campeona paralímpica en períodos de entrenamiento? Teresa nos confiesa que ella suele decantarse por tomar pescado y muchas legumbres y semillas como la quinoa: “Soy yo la que decido mi alimentación”, explica Perales.

Un día de Teresa Perales

Por fin, después de una mañana dura, Teresa tiene un ratito de descanso. Es muy importante para ella cumplir sus horarios porque a las 4 de la tarde tiene que estar en la piscina. Ángel Santamaría, su entrenador desde hace más de una década, también aparece con el traje de baño. La complicidad de ambos es visible tanto dentro como fuera del agua, Ángel conoce muy bien a Teresa y la ayuda a mejorar su marca y potencia para conseguir los retos de los próximos meses: “Con 40 años, se nada más con la cabeza que con el corazón, y ese es el punto fuerte de Teresa. Estar tantos años con la natación, tener ganas de competir, ganas de entrenar, hacer el sacrificio de estar 21 días sin ver a su hijo; eso sólo puede lograrse teniendo la cabeza fuerte”.

Con 40 años, se nada más con la cabeza que con el corazón, ese es el punto fuerte de Teresa.

Teresa en la piscina se mueve como en su hábitat natural. Al fin y al cabo, lleva 21 años nadando y todavía no está dispuesta a despedirse. Su constancia es muestra del significado de estas paralimpiadas: tiene la oportunidad de ser, por cuarta vez consecutiva, campeona mundial. En sus quintos Juegos Paralímpicos, el próximo septiembre, Perales tiene en mente competir en 6 modalidades, y al menos, espera ganar tres oros, “eso sería lo ideal, pero es muy difícil”, admite.

Nos despedimos de la campeona y le deseamos suerte para Río y los Campeonatos de Europa. La zaragozana termina su jornada charlando un rato con su marido e hijo por Skype, se va pronto a dormir porque mañana también será un día duro. A menos de 150 días de la mayor competición deportiva, cada segundo cuenta y ella, acostumbrada al cronómetro, lo sabe mejor que nadie.