Gente capaz

Ayudar, su filosofía de vida

José Luis Maury

La vida le dio una segunda oportunidad y él ha buscado el modo de aprovecharla al máximo. José Luis Maury recibió un trasplante de intestino y eso le cambió su forma de pensar y valorar las prioridades en su día a día. Desde entonces su filosofía es: "ayudar, ayudar y ayudar. Dar a las personas lo que la vida me dio a mí".

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A José Luis Maury le diagnosticaron, con 14 años, poliposis múltiple familiar, una enfermedad hereditaria rara que frecuentemente presenta degeneración maligna. En su caso, el tumor se desarrolló cuando tenía 35 años, momento en el que los médicos le plantearon la necesidad de realizarle un trasplante de intestino. En la familia Maury no era la primera vez que pasaban por algo así: “mi hermana pequeña estuvo cinco años ingresada en el hospital. La llegaron a hacer hasta tres trasplantes de intestino y, aunque su situación era diferente y no tuvo suerte, nunca dejó de luchar”.

Eso fue lo que animó a José Luis a aceptar el trasplante, aunque aquella operación conllevase empeorar su calidad de vida. “El 28 de septiembre de 2005 llegó mi órgano. He tenido rechazos, metástasis y otros problemas graves, pero con fuerza mental, positividad y ganas de vivir he conseguido superar cada bache”.

Con fuerza mental, positividad y ganas de vivir he conseguido superar cada bache

De su hermana aprendió lo que es la motivación, la lucha y la superación. Compartió con ella enfermedad, dolencias y meses de hospital, “había algo mágico entre nosotros que nos ayudaba a superar las situaciones más difíciles”. El día que ella falleció, Maury decidió tomar el testigo, “tirar hacia delante” y convertirse en un ejemplo a seguir para personas en su misma situación: “como en su día lo fue mi hermana para mí”.

Considera el trasplante una segunda oportunidad que le dio la vida. Por ello, cada día se levanta dando gracias a la familia de su donante: “si los tuviese delante, les expresaría un eterno agradecimiento porque esa persona, seguramente, no sólo me salvó a mí, sino que tal vez salvó a seis o siete personas más”. La operación le cambió su forma de pensar y su filosofía, ahora José Luis se dedica a ayudar a todo aquel que lo necesite: “hago sus trámites pesados, llevo el coche al taller, recojo algún paquete… En muchas ocasiones también actúo de psicólogo. Y el mejor premio es que la gente me diga que les doy ganas de luchar y vivir”.

El mejor premio es que la gente me diga que les doy ganas de luchar y vivir

A Maury no le faltan tareas en su agenda porque, además de ayudar a vecinos, amigos y pacientes en su misma situación, colabora con una asociación de un colegio que organiza festivales benéficos, ha creado la suya: ‘Trasplantados de Intestino’ y participa en la de ‘Deporte y Transplante’.

La Asociación Trasplantados de Intestino la puso en marcha junto a otras tres personas con el objetivo de dar apoyo y recursos a aquellos que han pasado por lo mismo o están esperando un trasplante. “Nos gustaría ofrecer a los nuevos pacientes pisos cerca del hospital. La mayoría de la gente que tiene que operarse en Madrid viene de fuera y sus familiares no tienen dónde quedarse durante ese tiempo”. Otra de las metas de su asociación es concienciar a los ciudadanos de la importancia de la donación: “Se nos está quedando mucha gente en el camino. El momento de tomar la decisión es muy duro, pero intentamos hacer ver que los órganos de esa persona, que por desgracia ha fallecido, pueden salvar la vida a otras seis o siete”.

El deporte sí es compatible

José Luis Maury ha encontrado en el deporte un “beneficio maravilloso tanto físico como mental”. En los primeros meses tras la operación, los médicos le pidieron que tuviese una vida tranquila, es decir, que apenas hiciese otra cosa que comer y estar en la cama. “Eso al principio está bien, pero después es duro”.

Cuando conoció la Asociación Deporte y Trasplante, no dudó ni un segundo en formar parte de ella. “En esta asociación hacemos dos cosas: por un lado, concienciamos a la sociedad de la importancia de la donación y, por otro, demostramos que una persona transplantada no esta incapacitada o enferma y puede participar en competiciones deportivas”, cuenta Maury.

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Deporte y Trasplante organiza campeonatos de España, de Europa y Mundiales en los que participan miles de deportistas cuyo punto de unión es haber recibido un trasplante. José Luis practica hasta cinco deportes: golf, padel, tenis, squad y bádminton y lo que más le gusta de las competiciones es: “conocer gente de todo el mundo, ver como luchan y saber que estamos todos en el mismo barco”.

El desconocimiento, la tristeza del momento o, simplemente, el miedo hacen invisible la donación y lo que ella conlleva. Maury invierte cada segundo de su tiempo visibilizando la importancia de dar segundas oportunidades y agradeciendo su suerte con su dedicación a los demás. “Colaborar con todo el mundo a cualquier nivel, compensa el esfuerzo que tuve que hacer aquellos años durante y tras el trasplante”.