Gente capaz

Música para despertar

Pepe Olmedo

No recuerdan su nombre, están inquietos y tristes, tienen dificultades para caminar, expresarse… Pero hay algo que aún no han olvidado: la letra de las canciones de sus vidas. Si en el mp3 suena: “bésame, bésame mucho…”, sus caras se iluminan y las emociones vuelven a aflorar porque todos recuerdan la frase que continúa: “como si fuera esta noche la última vez”. Esta es la magia de la música y lo que Pepe Olmedo comparte día a día con enfermos de Alzheimer a través de 'Música para despertar'.

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Psicólogo sanitario, “músico de corazón, alma y sentimiento” y voluntario en centros de mayores, así se define Pepe Olmedo. Este granadino de 28 años lleva tratando con personas con Alzheimer, prácticamente, desde los 8 años. “Mi madre era directora de una residencia de ancianos y como no me podía dejar al cuidado de nadie, por las tardes me llevaba con ella. Aún recuerdo los nombres de muchas de las personas con las que hablaba o pintaba. Fue una experiencia muy bonita”.

El trato con los enfermos de Alzheimer no le resultaba complicado, le gustaba trabajar con ellos. Esto le llevó a estudiar psicología y, antes de acabar la carrera, empezó a ir de voluntario al centro donde trabajaba su madre. Ella es su mayor ejemplo en el trato con estas personas: “desde pequeño he visto como era su relación con ellos, como se agachaba y se ponía a la altura de sus ojos para hablarles… Ver a mi madre trabajar me ha aportado mucho”.

La música cambia el estado de ánimo, reduce el dolor, la ansiedad y la agitación de nuestros pacientes

Fue en su trabajo como voluntario cuando se dio cuenta de que los enfermos de Alzheimer necesitaban algo más que medicamentos. “Con los pacientes que tenían la enfermedad avanzada lo pasaba muy mal porque se ponían nerviosos y los trabajadores acababan dándoles fármacos. Yo no estaba estudiando psicología para eso, yo necesitaba ayudar a estas personas de otra forma”. En un Congreso de medicina, Pepe vio un vídeo en el que ponían música a una persona con la enfermedad muy avanzada. “Ver el resultado de esa acción me cambió por completo y, en ese momento, tuve claro que yo tenía que llevarlo a cabo de alguna manera”.

El proyecto Think Big Jóvenes de Fundación Telefónica fue quien abrió el camino a su idea. ‘Música para Despertar’ nació con el objetivo de “luchar para mejorar el estado de las personas con Alzheimer y otras demencias”. “En esta enfermedad no solo hay trastornos de memoria, también hay trastornos de conducta y agitación. Desde hace tiempo observamos que el lenguaje no funcionaba con estas personas, sobre todo con aquellas que tenían la enfermedad más avanzada, por lo que necesitábamos nuevas herramientas y una muy valiosa que descubrimos fue la música”, cuenta Pepe Olmedo.

“La música cambia el estado de ánimo, reduce el dolor, la ansiedad y la agitación de nuestros pacientes. Es como si les pusiésemos una inyección de emociones brutal”. Esto ocurre porque la memoria musical y la capacidad de sentir emociones son las últimas áreas en desaparecer en el cerebro herido por el Alzheimer.

Un doble despertar

“En siete años nadie le había puesto sus canciones. Cuando empezó a sonar la música, los ojos se le iluminaron, la mirada le cambió de una forma tan increíble que nunca podré olvidarlo”. Pepe recuerda con mucho cariño cómo fue la primera vez que llevó ‘Música para despertar’ al centro de mayores ‘Cáxar de la Vega’ (Cájar, Granada). Aquí es donde dieron sus primeros pasos, donde han vivido grandes experiencias con pacientes como Paco, Nati o Paz, entre otros muchos, y es el lugar que, día a día, sigue viendo crecer su proyecto.

“Cada paciente responde a la música de una manera. En algunos la respuesta la vemos cantando o bailando y en otros se traduce en una leve sonrisa, pero todas las reacciones son igual de valiosas en personas que sufren una enfermedad tan dura”. Sea de una forma u otra, todos despiertan, y lo hacen con un doble sentido: “es un despertar de recuerdos y emociones en los pacientes, y también en los familiares y el resto de personas que lo ven”.

Es sencillo cambiar las cosas negativas de tu trabajo por otras muchas positivas

El trabajo de ‘Música para despertar’ comienza con los familiares, “son ellos quienes nos dicen la música que ha escuchado su madre, padre, hermano… a lo largo de su vida”. Posteriormente, realizan una evaluación del paciente para conocer en qué grado de la enfermedad se encuentra y cuál es su problemática, “puede ser que a la hora del aseo o la comida se pongan agresivos”. De esta forma fijan unos objetivos terapéuticos concretos para cada persona.

“Paz, por ejemplo, es una persona muy activa y, aunque está muy bien físicamente, el lenguaje lo tiene totalmente deteriorado. La música le tranquiliza, hace que se quede horas sentadas y nos permite trabajar con ella aspectos como la atención, una de las cosas que más deterioradas tienen los enfermos de Alzheimer”. Este es también el motivo por el que la terapia la llevan a cabo con unos cascos y reproductor de mp3, “cuando las canciones las ponemos en la radio no llegamos a los mismos efectos porque les resulta muy complicado poder focalizar esa atención”.

La música es el motor fundamental del proyecto, pero también lo es el cariño con el que trabajan Pepe y su equipo. “Cuando nosotros les cogemos la mano y se la acariciamos, lo hacemos con todo nuestro amor. Tratamos con personas que han vivido guerras, que lo han pasado mal, que han sacado a sus familias adelante… Por eso no creemos justo que en el final de sus días se les deje solos”. Para este granadino, el recurrir a los fármacos tampoco es la solución, “pueden ayudar en cierto momento pero generan muchísimos efectos secundarios: los adormece, los aisla, hace que pierdan el equilibrio… Nosotros luchamos para que se recurra a ellos en la menor medida posible, por eso damos formación a familiares y profesionales que les interese”.

“Me considero muy afortunado de poder vivir los momentos que vivo. Casi todo lo que aflora de ‘Música para despertar’ son emociones y recuerdos positivos. En ocasiones es una fiesta porque hay uno dando palmas, otro bailando, otro cantando… y nosotros compartimos felices ese cante y baile con ellos. Eso es lo que intentamos transmitir a muchos profesionales: es sencillo cambiar las cosas negativas de tu trabajo por otras muchas positivas”.

Pepe y su equipo han hecho que los momentos más tristes dejasen de serlo. Han llorado de emoción, han devuelto recuerdos, han compartido con pacientes su última canción, han recuperado momentos de amor y alegría entre padres e hijos… ‘Música para despertar’ es una pequeña puerta al recuerdo en esa escalera de caracol que lleva por nombre Alzheimer.

  • Paolo Fanna di Venezia

    Ben fatto, condivido pienamente anche come insegnante di Biodanza. Bravissimo continua così.